“EL PROBLEMA PALESTINO” (Primera parte), por Juan Bosch

EL PROBLEMA PALESTINO,
por Juan Bosch

Primera parte (1 de 3).

3848691_123d26e7d8_mEl Estado de Israel, que ocupa hoy el territorio de la antigua Palestina, partes de los territorios del Líbano, Siria, la Transjordania y la Península de Sinaí, no es, como han dicho algunos interesados, un producto de la historia; es un producto del sistema capitalista, tal como éste vino a desarrollarse en el siglo XIX.

Aunque había nacido en el último tercio del siglo XVIII, allá por el año 1765, la industria mecanizada, es decir, la industria que funciona a base de máquinas, comenzó su verdadero desarrollo en los primeros 25 o 30 años del siglo pasado, y ese desarrollo requería una reorganización del mundo apropiada a las necesidades del crecimiento de la industria, lo que equivale a decir una reorganización del mundo apropiada al crecimiento del poderío económico, político y militar de Inglaterra, que era el país donde había nacido la industria moderna. Las máquinas fueron el producto del desarrollo del sistema capitalista, pero a su vez, gracias a la invención de la máquina de vapor el sistema capitalista iba a renovarse y a dar nacimiento dentro de él a un capitalismo más avanzado, y para el año 1838 ese capitalismo avanzado estaba viendo la necesidad de meter entre el África y Asia una cuña que debía ser un país puesto bajo la protección de Inglaterra.

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“EL PROBLEMA PALESTINO” (Segunda parte), por Juan Bosch

EL PROBLEMA PALESTINO,
por Juan Bosch

Segunda parte (2 de 3).

3848691_123d26e7d8_mEl pueblo norteamericano se oponía a entrar en la guerra y los ingleses querían presionar al gobierno de Wilson para que tomara parte en la guerra. Se habían usado todas las oportunidades para llevar a los norteamericanos a la guerra, como la que se presentó cuando un submarino alemán hundió el Lusitania, un buque yanqui de pasajeros, hecho que sucedió en el año 1915, y cuando otro submarino alemán hundió un buque francés en que viajaban muchos norteamericanos; sin embargo fue el bloqueo marítimo de Inglaterra, hecho por submarinos alemanes, lo que le sirvió a Wilson de pie para declarar la guerra a los llamados Imperios Centrales, es decir, el Imperio Alemán, el Austrohúngaro y el Turco.

¿Por qué fue ese bloqueo determinante en la declaración de guerra de los Estados Unidos?

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“EL PROBLEMA PALESTINO” (Tercera parte y final), por Juan Bosch

EL PROBLEMA PALESTINO,
por Juan Bosch

Tercera parte (de 3).

3848691_123d26e7d8_mEn algún libro cuyo título no recuerdo ahora, leí este razonamiento: Los grandes terratenientes árabes de Palestina, muchos de ellos absentistas (palabra que significa personas que viven ausentes de sus tierras o de sus negocios) les vendieron sus propiedades a los judíos sin que éstos los forzaran en ningún sentido, y en la mayoría de los casos los judíos pagaron esas tierras en más de lo que valían. Bien, aceptemos eso como verdad irrebatible, pero se trata de una verdad dentro de un concepto capitalista de la moral pública y privada, no dentro de un concepto humanitarista y por tanto de justicia auténtica. A millones y a cientos de millones y a miles de millones de personas se les ha hecho creer que la moral capitalista es la moral verdadera y por esa razón hay enormes cantidades de gente que consideran que es absolutamente moral que el que tiene algo lo venda, sobre todo si quien lo compra lo paga en algo más de lo que vale, y que es absolutamente moral que el que dispone de dinero compre lo que necesite o lo que le guste sin tomar en cuenta para nada a los demás. En el caso concreto de las tierras, que son bienes de producción con los que se ganan la vida, aun dentro del sistema capitalista, los que trabajan en ella aunque sean trabajadores que reciben un salario injusto, el propietario que se las vende a un extranjero está vendiendo un pedazo de su patria que no le pertenece solamente a él, porque al mismo tiempo que esa tierra es suya dentro de la ley fundamental del sistema capitalista que es la que establece la propiedad privada de los bienes de producción, esa tierra es también de las generaciones que no han nacido, puesto que los que van a nacer necesitarán un territorio para tener una patria. Una patria es el hogar de un pueblo, y un pueblo sin el territorio donde debe vivir y producir no puede formar una patria. Ahora bien, esos grandes propietarios árabes, muchos de ellos absentistas como dijimos hace poco, les vendieron sus tierras a los judíos sin tomar en cuenta lo que iba a sufrir el pueblo de Palestina cuando no tuviera tierras para trabajar en ellas, para producir en ellas lo que tenía que alimentarlo, y lo hicieron sin remordimiento de conciencia porque actuaban de acuerdo con la moralidad capitalista. En esa moral, lo que me deja beneficios económicos es bueno aunque perjudique a otros, y lo que me perjudica económicamente, o sin llegar a perjudicarme no me deja beneficios en dinero, es malo aunque beneficie a mi pueblo o a todo el mundo.

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