Libro: “Dictadura con respaldo popular” de Juan Bosch

recuadro-pagina-dictadura

Autor: Juan Bosch 1969

Reseña:

EL PROXIMO PASO: DICTADURA CON RESPALDO POPULAR

Comentando los informes preliminares sobre la economía de la América Latina en 1968, ofrecidos por la Organización de Estados Americanos (OEA), “Comercio exterior”, de México, D. F., (Ver “Modesta recuperación”, en “El Caribe”, Santo Domingo, 12 de abril de 1969, pág. 6-A), decía que “lo cierto es que América Latina no sale del caos en su desarrollo industrial, no puede programar sus inversiones y no alcanza, por consiguiente, una capacidad suficiente de producción y de mercado propios”. Todas esas palabras significan simplemente que la América Latina no avanza ni un paso hacia el desarrollo.

A fines de 1968, el Departamento de Publicaciones de las Naciones Unidas distribuyó un libro de 268 páginas llamado “Estudio Económico de la América Latina, 1967”, y sus primeras palabras son éstas: “La evolución económica de América Latina mostró en 1967 resultados insatisfactorios, que se resumen en un crecimiento del producto por habitante de sólo 1.5 por ciento. Este incremento tan débil, unido al también exiguo que se registró en 1966, anuló los avances relativamente apreciables que se registraron en 1964 y 1965, y determinó que en lo que ha corrido de esta década el promedio de aumento anual del producto por persona apenas llegue al 1.6 por ciento”.

(…)

No nos hagamos ilusiones. No es con ayuda norteamericana como nosotros podemos solucionar nuestros problemas. Nuestros pueblos han llegado a la situación que dicen los números copiados en este trabajo en los años en que más grande ha sido la expansión del bienestar en otros países de mundo, especialmente en los Estados Unidos. Lo que tenemos que prever es lo que sucederá cuando en esos países se presente una crisis económica. No hay soluciones extranjeras. Esas soluciones han fracasado completamente. Este fracaso fue reconocido por el presidente Nixon cuando al hablar en la sede de la Organización de los Estados Americanos (OEA) en Washington, el 15 de abril, en ocasión de la celebración del Día de las Américas, dijo que el crecimiento de la economía latinoamericana no era más grande que cuando se inició ocho años atrás el programa de la Alianza para el Progreso. “La proporción de crecimiento (económico de la América Latina) es menor que la de los países no comunistas del Asia”, declaró Nixon en esa oportunidad (ver “Nixon Cast Doubt on the Future of the Alliance for Progress”, en “International Herald-Tribune”, París, April 16, 1969, 1era pág.).

(…)

Efectivamente, la Alianza para el Progreso no ha podido favorecer el desarrollo latinoamericano, lo que se explica porque fue concebida para ayudar al desarrollo de una sociedad burguesa atrasada o en crisis, y resulta que la América Latina no es una sociedad burguesa sino oligárquica; por otra parte, el imperio-pentagonismo, que es un integrante de la oligarquía, desvía los fondos de la Alianza en provecho suyo y de sus compañeros de los frentes oligárquicos.

El fracaso de la Alianza ha sido de carácter económico y político, pero la intervención armada de 1965 en la República Dominicana fue la expresión de un fracaso político total. Desde el año 1934, cuando abandonó la política de intervenciones militares, el imperialismo norteamericano había realizado intervenciones ocultas, en las que el gobierno de los Estados Unidos tenía el cuidado de no comprometerse públicamente y sobre todo el de no usar sus fuerzas militares, pues necesitaba mantener a los ojos del mundo la idea de que sus relaciones con la América Latina eran honorables, las de un país que respetaba la soberanía de los demás países del Hemisferio Occidental y respetaba sus trabajos y sus compromisos internacionales.

(…)

Para precipitarla y darle sentido social hay que organizar todas las fuerzas revolucionarias del Continente a fin de establecer la Dictadura con Respaldo Popular, el régimen que se encargará de desmantelar definitivamente a los frentes oligárquicos de nuestros países.

¿Qué será la Dictadura con Respaldo Popular? La Dictadura con Respaldo Popular será un nuevo tipo de Estado que se dedicará a:

1ro.- Garantizar trabajo, salud y educación a todos aquellos que actualmente no disfruten de esos atributos;

2do.- Garantizar absolutamente todas las libertades fundamentales del ser humano; la supresión del hambre y sus funestas consecuencias sociales; de la explotación de unos hombres por otros que tienen el dominio de los bienes de producción; del terror gubernamental, policial o de otra índole;

3ro.- Garantizar la verdadera igualdad de todos los ciudadanos, no sólo ante las leyes del Estado sino también ante aquellas que no están escritas y sin embargo mantienen divididos a los seres humanos por razones de raza, religión, estado social, cultura y sexo, y las que lanzan a luchar a unos contra otros para arrebatarse, o no dejarse arrebatar, la comida, la posición y los derechos.

La Dictadura con Respaldo Popular no será la llamada democracia representativa, sistema político propio de la sociedad burguesa, que ha venido fracasando en la América Latina durante más de siglo y medio. No lo será, porque la democracia representativa, en el mejor de los casos, no puede garantizar trabajo, salud y cultura para todo el mundo; no puede garantizar las libertades fundamentales del ser humano y no puede garantizar su verdadera igualdad, dado que se trata de un sistema político y social fundamentalmente injusto, que se organiza y se sostiene sobre el principio de que hay hombres con derecho a explotar a otros y los hay con el deber de dejarse explotar.

A fin de asegurar no sólo el respeto a las libertades de todos, sino también los derechos de cada uno y los de cada clase o sector social a disfrutar, en condiciones de igualdad con todos los demás, de los beneficios que pueda proporcionar la sociedad, en el gobierno de la Dictadura con Respaldo Popular estarán representados, a través de las personas que ellas escojan libremente, todas las organizaciones del pueblo, las políticas, las sindicales, las económicas, las culturales, las científicas, las religiosas, las deportivas, el ejército, la policía, los empleados públicos y cualquier otra organización de cualquier índole. Los representantes de esas organizaciones actuarán al nivel de todos los órganos del Estado, desde las aldeas o secciones campesinas, los barrios de las ciudades, las provincias o estados, hasta el gobierno nacional, y en ninguno de esos niveles podrá tomarse medidas que no sean aprobadas libremente por la mayoría de esos representantes.

(…)